martes, 21 de junio de 2016

El Cadillo

Este es un pintoresco paraje rural que con una característica única. El pueblo se encuentra literalmente dividido en 3 sectores, pertenecientes a 3 provincias, La Rioja, San Luis y Córdoba.
Ellos se sienten un solo pueblo y comparten todo. La escuela la provee La Rioja (aunque el servicio de internet lo cubre San Luis), el centro de salud lo tiene San Luis y Córdoba maneja un comedor comunitario para los niños de las 3 provincias. Solo hay un hito monolítico con 3 caras, señalando el hecho, un mojón de hierro pintado de blanco, erigido en 1.896. Otra característica pintoresca la ofrecen las dos iglesias que tiene el pueblo, una del lado de La Rioja, más  conocida  como la capilla " de Don Ruperto", y la otra en San Luis.
 
 
 
El ser paisano para fortalecer las raíces y la identidad nacional, marca la esencia misma del Encuentro de Agrupaciones Gauchas que se realiza desde el año 2005 en El Cadillo, en el mes de abril, fecha que en un principio pretendió recordar la gesta de Malvinas.

Para ello las diferentes agrupaciones ofrecen durante dos días las destrezas criollas y costumbres campestres a los asistentes, que se van sumando en cada edición en un lugar de características singulares en el territorio argentino ya que es el único punto tripartito donde hay una población y se brindan servicios. Concretamente, mientras que en el paraje viven alrededor de 30 familias, si se tiene en cuenta la zona rural, las familias totalizan un número de entre 60 y 70.
El desarrollo del "Encuentro de Agrupaciones Gauchas" se caracteriza por la exhibición de juegos y destrezas gauchas, las domas y las peñas por las noches. El acto central comienza con el izamiento de las banderas provinciales y nacional y una misa criolla. Al finalizar, las delegaciones desfilan desde los tres puntos limítrofes para culminar frente al Mojón, con un abrazo criollo en una muestra de hermandad sin fronteras que sólo puede explicarse a través de sentimientos que se nutren con la fuerza de las raíces argentinas.
Más tarde, las más de mil personas que se hacen presentes disfrutan de un verdadero almuerzo criollo que incluye una destacada variedad de comidas típicas mientras la calle principal de El Cadillo, donde se ubican stands con artesanías, desborda de transeúntes. En otro sector el predio acondicionado especialmente para la ocasión prosigue su exhibición de más destrezas y juegos tradicionales al ritmo de las guitarras folclóricas en un espacio donde el sentido de pertenencia es un himno a la nacionalidad.
 

Mas allá de esta festividad, que logra marcar la hermandad de las tres provincias, El Cadillo, sufre una situación de aislamiento. El gobierno de San Luis, ha prometido achicar la brecha ofreciendo obras de pavimentación que conecten al poblado con la ruta nacional (79) más cerca a través de la cual hoy se llega mediante un camino de tierra. Además son necesarias obras que acerquen a la población a la provisión de agua potable y gas. Mucho menos importante es la aplicación de una política destinada a la eliminación de las casas ranchos para mitigar el flagelo del chagas que azota a la región.
Fuentes:
http://www.grandeargentina.com
http://agenciasanluis.com
Enciclopedia Geográfica de Córdoba.

Los límites de la provincia de Córdoba

Con la provincia de Santa Fe, compartimos el límite más extenso. En el norte, compartimos rasgos propios de la llanura chaqueña. Desde el punto trifinio con las provincias de Santiago del Estero y Santa Fe se trazaron sendas líneas poligonales, teniendo como base puntos surgidos de las coordenadas geográficas elegidas por las provincias.   A partir de la ciudad de Morteros, se ingresa en la planicie oriental (unidad geológica cordobesa), ese espacio es agroindustrial por excelencia. La zona es baja y el límite se extiende a lo largo de la falla del Tostado, por donde discurren los arroyos San Antonio y Tortugas. Al sur de la ciudad de Cruz Alta, se utilizó el mismo criterio que al norte del límite con Santa Fe, se unieron dos puntos, tomando en cuenta una base geodésica, a través de una línea recta hasta tocar el punto trifinio entre las provincias de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires.

Con la provincia de Buenos Aires,  el limite se configura con un corto tramo rectilíneo que parte del punto trifinio compartido con Santa Fe, prosigue el paralelo 34º sur hasta el meridiano 63º 23’ oeste, siguiendo el mismo meridiano hasta el paralelo 35º sur donde se estableció el punto trifinio con la provincia de La Pampa. Con esta provincia se estableció el limite teniendo en cuenta justamente el paralelo 35º sur hasta llegar al meridiano 65º 07’ oeste, donde se encuentra el punto trifinio con la provincia de San Luis. Desde las coordenadas citadas se traza una línea recta hacia el norte hasta los 33º 57’ sur, 65º 14’ oeste aproximadamente. Allí  las sierras de Comechingones cambian el criterio utilizado, hasta el cerro las Ovejas se tienen en cuenta las cumbres de antedicha formación. A la altura de los departamentos San Javier y San Alberto el límite vira al oeste, el río Conlara configura un corto trecho que finaliza en el mojón del Cadillo.   Desde el mojón del Cadillo se traza una línea recta hasta el punto trifinio con Catamarca: Playa de los Chanchitos, tomando como punto de inflexión el  mojón Piedrita Parada.

Con la provincia de Catamarca, casi la totalidad de los límites, está dado por la línea de base (o más profunda) de las Salinas Grandes, la poligonal se trazo teniendo en cuenta los puntos más deprimidos de las citadas salinas.
Sin lugar a dudas, el límite más complejo de definir (y el más reciente) ha sido con la provincia de Santiago del Estero. Para hacerlo se aplicaron diferentes criterios que tienen en cuenta propiedades privadas, paralelos y meridianos y causes de agua.

domingo, 15 de mayo de 2016

La sociedad neoliberal, la ciudad y el trabajo.



Las políticas neoliberales comienzan a instalarse en nuestro país con la última dictadura militar y,  llegan a su  máximo apogeo durante las presidencias de Carlos Menem. Este periodo finaliza con los estallidos sociales de 2001, dejando como saldo una sociedad completamente transformada. Uno de los lugares donde se manifiestan estos cambios es en la ciudad, espacio que define la vida contemporánea de Argentina. 

Desde 1950 el estado participó activamente asignando recursos, sumados al modelo de desarrollo industrial orientado al mercado interno, generaron una distribución urbana más equitativa entre grandes ciudades y ciudades medianas. Con la llegada de las políticas neoliberales este proceso es interrumpido. Durante este periodo se produce una concentración de las actividades productivas en los grandes centros urbanos generando un enorme desequilibro entre las grandes ciudades (conectadas con el sistema económico global) y los pueblos y ciudades más pequeños. Estos últimos quedan fuera de toda posibilidad de modernización. La red ferroviaria que durante el siglo XX había sido sinónimo de integración territorial llegada la década de los noventa es desarmada.

A fines de 1989, el presidente argentino Carlos Saúl Menem impulsa una rápida privatización de los ferrocarriles Argentinos. Esta política pone en peligro el trabajo de miles de operarios y la continuidad de los ramales del interior. El gremio de la fraternidad (sindicato histórico de los ferroviarios) no tarda en reaccionar e inicia una larga serie de huelgas contra la privatización.  La respuesta de Menem ante las presiones de los sindicatos es clara: "ramal que para, rama que cierra". Como resultado de las privatizaciones la red de ferrocarriles se reduce de 35 mil kilómetros a menos de 9 mil. En las provincias argentinas, desaparecen 800 estaciones y cerca de 80 pueblos. Muchos de los pueblos y ciudades que se habían formado a la orilla de sus vías quedan totalmente desconectados de la vida económica del país, condenados al atraso, al aislamiento y a la miseria. La falta de mantenimiento de la red ferroviaria, lleva a que los trenes reduzcan su velocidad promedio de 100km/h a  menos de 40 km/h. Solo se invierte en los ramales que están vinculados a los sectores de ato consumo, como es el caso del tren de la costa o el ramal subterráneo que desemboca en Puerto Madero. De esta manera, el ferrocarril que había operado durante el siglo XX uniendo toda la Argentina se convierte en el símbolo de estado ausente.

Al mismo tiempo se privatizó la televisión pública, el teléfono. Se abrió la inversión a la construcción y modernización de la red vial,  con la implementación del peaje. Esto solo alcanzó a los espacios altamente rentables para las empresas concesionarias. De este modo, las zonas urbanas más ricas se benefician con la modernización de la red vial que hace el transito más rápido y seguro. El estado se desentiendo de la red de caminos de las zonas más pobres, cortando toda posibilidad de progreso e integración a sus habitantes.

A medida que el estado se retira, las ciudades se transforman, fragmentándose en zonas de bienestar y seguridad  que contrastan con un conjunto urbano  empobrecido y abandonado a su suerte. En poco tiempo aquel espacio (la ciudad) que era visto como un símbolo del progreso e integración social comienza a transformarse en un escenario de caos, decadencia e inseguridad.

En este contexto surge con fuerza uno de los emblemas de la sociedad neoliberal: el shopping center. Se inspiran en la experiencia estadounidense, sin embargo en ese país, los shoppings se instalan en los suburbios  sin densidad comercial, en nuestro país en cambio, se emplazan en el corazón de los grandes centros urbanos como una alternativa privada frente al espacio público. El shopping representa, en pequeña escala el conjunto de ideas de la sociedad neoliberal: la exclusión como condición necesaria para la modernización. Además ofrecen ventajas y valores que son apreciados en los nuevos tiempos de decadencia económica y exclusión social: orden, limpieza y seguridad.

Los últimos años  del siglo XX, muestran una trama social muy diferente a las décadas anteriores. Una de las manifestaciones de estos cambios, es la proliferación  de los barrios cerrados. Instalados en las grandes ciudades, detrás del ultimo cordón metropolitano, el country representa la privatización de la vida social. Sobre el final de la década los noventa, la cantidad de metros cuadrados ocupados por los barrios cerrados, son el equivalente a una vez y media la superficie de la ciudad de Buenos Aires.  Este modelo, representa para de los sectores más adinerados, una nueva sensibilidad social que postula como valores el aislamiento, el alto consumo, y la seguridad.

En los últimos 25 años del siglo XX, el mercado de trabajo entra en crisis. Los trabajadores asalariados son los más afectados ya que los derechos y garantías que los protegieron durante años, comienzan a ser desactivados por las políticas neoliberales. A partir de los años 90, las políticas de  flexibilización laboral inclinan la balanza hacia los empresarios. En nombre de la eficacia, la competencia y la globalización avanzan sobre conquistas históricas de los trabajadores. 

Una primera consecuencia de esta reforma, es la división entre aquellos trabajadores que conservan los antiguos derechos y aquellos que los han perdido. A esta situación se agrega  el retiro del estado de su rol de control de las normas laborales. Como resultado, la mayoría de los empleos generado  en los años 90 surgen en un contexto de gran desprotección  jurídica y modalidades precarias como  la subcontratación y el trabajo en negro.   Por otro lado, tanto empresas privadas como las reparticiones del estado, van abandonando el régimen laboral de relación de dependencia; adoptan en su lugar variantes más blandas como los contratos de locación de obras o prestación de servicios. Estas modalidades eximen a las partes contratante de casi toda responsabilidad laboral y carga social.  De esta manera, el trabajador deja de estar amparado por las leyes laborales; debe hacerse cargo del pago de sus aporte jubilatorios y de su cobertura médica. Es así que al calor de estas reformas, toman un gran impulso los sistemas de jubilación privada (AFJP) y las obras sociales pre-pagas.

Tras una década marcada por la hiperinflación y por los desajustes macroeconómicos como fue la de los 80, la década del 90 comienza con la estabilización de la economía. Para el sector trabajador esta nueva situación comienza con la esperanza de la recomposición salarial y de condiciones de empleo, Menem durante su campaña había prometido revolución productiva y salariazo. Lejos de cumplir con sus metas llegado el año 1994, la desocupación alcanza el 18%. Con el aumento de la desocupación y la precarización laboral los sindicatos pierden su rol histórico de interlocutor de los trabajadores frente al estado.  El centro de la escena es ocupado por nuevas organizaciones sociales fundamentalmente de desocupados. Estos nuevos actores son las primeras manifestaciones de resistencia y critica al modelo neoliberal que, a mediados de la década de los 90, sufre su primera gran crisis. Una de las respuestas que esto grupos encuentran ante la debacle son los clubes de trueque que, exaltan la cultura de la solidaridad y el intercambio en respuesta al individualismo y la competencia reinantes.

Los primeros movimientos de desocupados se registran en las regiones de Cutral Co (provincia de Neuquén) y en Tartagal (provincia de salta) ambas afectadas por la privatización de la empresa estatal YPF. Durante estas primeras manifestaciones ocurridas durante 1997 se pone en marcha un nuevo método de protesta: el corte de ruta (piquete). El crecimiento de estas organizaciones, se da en simultáneo con las políticas del estado para subsidiar a los desocupados con un ingreso mensual a cambio de tareas municipales o comunitarias. De esta manera las organizaciones de desocupados comienzan a  ocupar el rol de mediación con el estado que antes tenían los sindicatos.

Hacia el año 2000 estos grupos se hacen más visibles al trasladar los piquetes hacia los accesos de las grandes ciudades. De esta manera la desocupación, la exclusión y la pobreza se instalan en el centro de la agenda política.  Al llegar el nuevo siglo, más de 25 años de políticas neoliberales dejan un saldo desolador: más de la mitad de la población por debajo de la línea de pobreza, sumado a una altísima tasa de desocupación. La sociedad argentina una de las mas homogéneas e integradas de América latina, que conserva en su experiencia la posibilidad de progreso, la distribución equitativa del ingreso y la universalidad de accesos de derechos y garantías, termina fracturada por la pobreza y por la desigualdad. Todos estos cambios configuran una realidad social inédita e inauguran un nuevo periodo de la historia argentina.                        

Adaptación libre de “La ciudad neoliberal. La ciudad y el trabajo” Canal Encuentro.